POR:RENATO ORTEGA LUÈRE

POR:RENATO ORTEGA LUÈRE

VEGETARIANISMO ¿UNA OPCIÓN?

¿DE QUÉ SE TRATA ESTA ANTIGUA Y AHORA RENOVADA MODALIDAD DE NUTRICIÓN?  MAHATMA GANDHI LO DINFUNDÍA Y PRACTICABA, Y SON MILLONES LAS PERSONAS QUE SIGUEN ESTA DOCTRINA EN INDIA, EN EL SUDESTE ASIÁTICO, EN PAÍSES COMO TAILANDIA, VIETNAM, MALASIA Y, POR SUPUESTO, MASIVAMENTE EN CHINA.

¿Comer carne o comer vegetales? ¿Combinar ambos o elegir solo los vegetales? Estas preguntas son parte de los dilemas sobre nutrición que hoy buscan una respuesta, pero que sea convincente. Se sabe que los reinos son dos y muy interdependientes: el animal y el vegetal. Los animales, en una buena parte, se alimentan de plantas, frutas, semillas, raíces y demás elementos vegetales. Por lo tanto, si un animal se alimenta de otro animal, está consumiendo indirectamente vegetales procesados. Hasta aquí no hay problema. Pero lo que muchos vegetarianos cuestionan es el maltrato de animales confinados, esclavizados y hasta torturados en su cautiverio. ¿Eficiencia sobre naturaleza, lucro sobre nutrición, productividad sobre salud? 

Todos podemos recordar a gallinas y pollos sueltos en el campo, vacas libres en los potreros, cerdos escarbando por raíces, en fin, apenas alterados de su vida natural, libres y hasta alegres. Fíjate en las formas actuales de crianza de pollos, gallinas (por sus huevos), cerdos, reses (por su carne), vacas (por su leche) y hasta peces, todos encerrados, estabulados (este término se refiere a aquellos que son alimentados en sus encierros, lo que se denomina “crianza intensiva”). Originalmente fueron animales salvajes que domesticamos y hoy nos sirven de modo lejano; animales ausentes, anónimos y visiblemente tristes, que sobrealimentamos con balanceados de dudosa procedencia, que inyectamos con hormonas y vacunas… y confinamos de por vida.

Podrás entender entonces la inmensa ola de vegetarianos y veganos que encuentras aquí y allá; personas cuya sensibilidad las ha impulsado a rechazar los alimentos de origen animal por razones éticas. Hay también quienes por estrictas razones de salud objetan la carne de cualquier tipo. Y hay que incluir a aquellos que lo hacen por defender el derecho a la vida de los animales y otros por principios religiosos, como los hinduistas y los budistas. Es importante recordar que el vegetarianismo —como modo de vida— nació hace milenios. Lo practicaba Buda, la corriente hinduista surgida en la India y todos los derivados de estas dos filosof ías. Su motivación original era el respeto por sus semejantes, los animales, a quienes consideraban tan sagrados como los seres humanos. Habrás visto con asombro las imágenes de personas en extrema pobreza en India, junto a vacas que no pueden ser sacrificadas por fidelidad a esos principios.

La razón es simple: las vacas les proveyeron de leche una vez que sus madres agotaron su producción. Por eso son sagradas, como las madres. Mahatma Gandhi lo difundía y practicaba, y son millones las personas que siguen esta doctrina en India, en el sudeste asiático, en países como Tailandia, Vietnam, Malasia y, por supuesto, masivamente, en China. Abundan los restaurantes que ofrecen exclusivamente cartas vegetarianas y otros que, al menos, tienen unos cuantos platos de vegetales en diversas y exquisitas preparaciones, en las que se incluye la soya, ya sea como leche, queso o carne, todo elaborado a base de esta proteínica leguminosa. Te preguntarás sobre los beneficios y los inconvenientes del vegetarianismo. Pues los beneficios son muchos. Se eliminan del cuerpo las grasas de origen animal —sobre todo las saturadas— que incrementan esa substancia cerosa y adhesiva que es el temible colesterol, que puede obstruir el paso de la sangre 

por las arterias. Por otro lado, los aceites vegetales, como el de oliva —extraído de aceitunas crudas— o el de semilla de canola, ambos ricos en grasas mono-insaturadas, son férreos contrincantes del colesterol. Pero hay un pequeño, aunque importantísimo, inconveniente: la ausencia total de vitamina B12 en los vegetales (escasa cantidad en cereales fortificados), que es esencial para la formación de glóbulos rojos en la sangre y para el buen funcionamiento del sistema nervioso central. Esta se encuentra principalmente en el pescado y los mariscos, en las carnes, algo en los huevos y lácteos o, por último, en los suplementos vitamínicos específicos. Los suplementos ofrecen una buena porción de esta vitamina esencial para el metabolismo de proteínas (vegetales o animales), pero que en su forma sintética es poco lo que tu cuerpo puede absorber o asimilar. Hay discusiones y argumentos de ambos lados respecto a este tema. Por un lado, hay quienes aseguran que contamos con una reserva de la B12 en el hígado por años y que por eso no son necesarios ni huevos ni lácteos (los veganos). Por el otro, los exámenes de laboratorio revelan que una buena parte de vegetarianos y veganos carecen de esta vitamina en el mediano y largo plazos. Se afirma, incluso, que se necesitarían seis huevos diarios para suplir dicha vitamina, sin necesitar proteína animal adicional. Pero, entonces, con esa cantidad de huevos, ¿a qué niveles llegaría el colesterol? Nosotros nos abstendremos de opinar sobre los beneficios del vegetarianismo o sobre sus defectos. Simplemente te mostramos de qué se trata esta antigua y ahora renovada modalidad de nutrición, para que seas tú quien decida sobre ese poderoso imperio que es tu cuerpo, único e irreemplazable.

DEFINICIONES NECESARIAS La práctica del vegetarianismo tiene varias tendencias y grados de rechazo a los productos de origen animal.
Vegetarianos: quienes adoptan una dieta esencialmente basada en vegetales, pero que aceptan algunos productos derivados de los animales: leche, quesos, yogurt, huevos y miel. Se denominan ovolactovegetarianos. Es un estilo de vida que se opone también al uso de animales para la diversión humana y se inclina por la protección de la naturaleza como una práctica concreta.
Lactovegetarianos: se alimentan de vegetales y únicamente de los lácteos como parte de su dieta. También consumen miel.
Ovovegetarianos: aceptan huevos de diversas aves en su dieta y miel, pero nada de lácteos.
Veganos: no consumen nada que provenga de animales.
Frugivorismo: se alimentan únicamente de frutas, aunque consideran frutas a algunos vegetales.