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POR: LORENA ANDRADE

POR: LORENA ANDRADE

QUITO LA CAPITAL ECONÓMICA

Poco a poco, la capital política de ecuador ha logrado sobrepasar la actividad económica del, hasta ahora, principal polo industrial de Guayaquil.

El título informal que ostentaba Guayaquil de principal foco económico de Ecuador lo toma ahora la capital política del país, según cifras oficiales que retoma la Agenda de Competitividad de Quito, documento elaborado y publicado por la Secretaría de Desarrollo Productivo y Competitividad del Municipio de la capital. “Quito produce el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y acoge al 30% de las empresas del país”, afirma Álvaro Maldonado, titular de la Secretaría de Desarrollo Productivo y Competitividad del Municipio de Quito. Esta entidad ideó la iniciativa de construir la Agenda de Competitividad de Quito y contó como aliados estratégicos con el Banco Mundial, la Fundación Rockefeller, Ernst&Young y el Consejo Consultivo de Competitividad de Quito.
De igual manera, Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), confirma esta visión. “Quito, que es la ciudad más poblada del Ecuador, con 2,7 millones de habitantes, ha logrado posicionarse como la capital económica, pues concentra el 53% de las ventas superando con casi 20 puntos porcentuales a Guayaquil”.
Las cifras son claras. De acuerdo con el Banco Central del Ecuador (BCE), la producción de la ciudad medida por el Valor Agregado Bruto (VAB) alcanzó los 23,6 mil millones de dólares en 2016, correspondiente al 25% de la producción agregada nacional. Los principales sectores fueron: actividades profesionales e inmobiliarias (19%), manufactura (18%), administra-ción pública (15%) y construcción (12%). La segunda ciudad con mayor participación en el VAB nacional fue Guayaquil. Su producción contribuyó con el 22% y la manufactura fue el sector con el mayor aporte (21%).

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Para 2017, las actividades productivas de la ciudad generaron ventas por 68 219 millones de dólares. 11 de los 85 sectores productivos concentraron más del 70%. En el mismo año, Quito domicilió a 176 926 empresas, de las cuales el 88% son microempresas; estas generaron el 0,8% del total de ventas de la urbe y empleó al 22% de afiliados. En contraste, solo el 0,8% de las empresas son grandes, pero de ellas provino el 79% de las ventas, además de emplear al 45% de los afiliados (Gráfico 2). Por otro lado, la Inversión Extranjera Directa (IED) que recibió la capital entre 2014 y 2017 representó el 86,2% del total recibido en el país y creció en un promedio del 8% anual.
Así son las cifras que avalan a la ciudad. Pero, ¿cuáles son las debilidades? ¿Cómo hacerla más competitiva? ¿Cuáles son los sectores con mayor potencial? ¿Cómo atraer inversiones y generar más empleo?  Por ello, desde hace tres años, más de 100 actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil han trabajado en lo que hoy es la Agenda de Competitividad de Quito, una herramienta para la toma de decisiones, que busca impulsar el desarrollo económico sostenible. “Es la primera vez que se construye un documento técnico de este tipo en la ciudad y en el país”, agrega Maldonado. 

Así, la Agenda identifica el estado actual del entorno productivo de la localidad y define sectores priorizados, con sus respectivos planes de acción a mediano y largo plazo, para propiciar una economía diversa, sostenible e innovadora. “Hicimos un benchmarking con 30 ciudades de la región y vimos que Quito tiene fortalezas potenciales, pero también muchos temas en los que tenemos que trabajar para generar un mejor clima de negocios”, agrega el Secretario. De allí que se haya realizado una indagación más metódica en Medellín, Monterrey y Santiago de Chile. A partir de ahí, se efectuaron entrevistas a través de E&Y, con instituciones públicas, privadas y académicas, para definir los siete sectores, con base en siete criterios de selección: Aporte a la economía, Impulso a las Pymes, Encadenamiento, Financiamiento, Empleo de calidad, Innovación y Sostenibilidad.
Si bien la economía de Quito incorpora más áreas, las siete que destaca la Agenda de Competitividad son aquellas en las que, de acuerdo con el estudio, se debe enfocar las acciones públicas y privadas. Así, surgieron siete sectores (Servicios tecnológicos, Sustancias y productos químicos y farmacéuticos, Productos farmacéuticos, Plásticos y caucho, Productos alimenticios, Servicios financieros, Construcción) y se añadieron dos (Floricultura y Turismo), que tienen mucho potencial, un camino recorrido y buenas prácticas.

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Aunque ha habido un camino recorrido, Patricio Alarcón recuerda la necesidad de mejorar los procesos y aprovechar la potencialidad de la ciudad. “Quito debe mejorar en temas de tramitología, ya que es una de las ciudades en donde se necesita más tiempo para la creación de una empresa”.
De ahí que el documento no solo sea un diagnóstico. También incluye las estrategias que se debe tomar a corto, mediano y largo plazos en cada uno de los ámbitos. A partir de allí, se definieron cinco pilares estratégicos: mejorar el clima de negocios; posicionar las ventajas comparativas de la ciudad; fortalecer las Mipymes; desarrollar capacidades y generar una infraestructura sostenible, con tres ejes transversales —sostenibilidad, tecnología e innovación y creativida—.
Por otro lado, la Agenda de Competitividad también incluye el camino recorrido hasta el momento y los proyectos que deben mantenerse y fortalecerse: el Consejo Consultivo de Competitividad; el Programa Quito Invest —que cuenta con un portal, una guía sobre cómo invertir en la capital, un instructivo de alianzas público-privadas y un portafolio de proyectos, que suman más de 3000 millones de dólares en distintas áreas—; los polígonos industriales; la Zona Especial de Desarrollo Económico (ZEDE) —105 hectáreas junto a la pista del Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, con una vocación logística, agroindustrial, tecnológica y de innovación—; la estrategia agroalimentaria; el clúster de construcciones sostenibles de madera y el Centro de Convenciones Bicentenario.

“La Agenda de Competitividad implica esfuerzos, inversiones y acciones; pero lo más importante es que hay un compromiso del sector público y privado para ejecutarlas”, dice el Secretario de Desarrollo Productivo. Y efectivamente, en el sector privado han encontrado eco. “La Cámara de Comercio de Quito ha propuesto ser una agencia colaboradora del Municipio de Quito. Está trabajando en proyectos de reformas de ordenanzas, impulsamos la creación del Quito Invest, gestionamos propuestas para combatir la tramitología, para mejorar la estructura del Cabildo, entre otros temas. Por eso, debemos impulsar las Zonas de Desarrollo de Quito (ZEDES) y los polos de desarrollo que actualmente ya existen”, agrega Patricio Alarcón. De esta manera, la Agenda es un documento completo, que “pretende dar lineamientos estratégicos para crear un Quito más competitivo, incluyente y resiliente”, concluye el Secretario de Desarrollo Productivo.

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