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POR: MARÍA FERNANDA ARAUZ

POR: MARÍA FERNANDA ARAUZ

PORTUGAL

Un paraíso para veranear

Con jurisdicción sobre una zona marítima de 1 720 560 km2 -18,7 veces más grande que su superficie terrestre-, te espera con hermosas playas, castillos, sardina, bacalao y vino.

En solo 92 212 km2, tienes todo un mundo a tus pies para este verano. Portugal es el país de las siete regiones, que se destaca por su historia, cultura, gastronomía y vinos. Las playas para realizar surf, los festivales de música, el golf y su pueblo afable y abierto te harán sentir en un paraíso.
Para iniciar un recorrido por este pequeño y hermoso país, tienes que saber que su nombre apareció por primera vez en el año 868 d. C., durante la reconquista a los moros, cuando se formó un condado alrededor de la ciudad de Oporto llamado en latín Portus Cale, del que se deriva Portugal. Tiene las fronteras más antiguas de Europa y jugó un papel importante en la exploración del Nuevo Mundo; el puente Vasco da Gama (Lisboa), con más de 17 km, es el más grande del continente. En su territorio está el Algarve, la región y la capital europea con más horas de luz al año. Allí también se encuentra la Universidad de Coimbra fundada en 1290, una de las más antiguas del Viejo Continente.
Y hay más: es el principal productor mundial de corcho, con el 60% de las exportaciones internacionales, pues posee una superficie de alcornoques —árbol de donde se lo obtiene— que equivale al 25% de la totalidad mundial. ¿Has vestido alguna vez con una cartera elaborada de corcho? A lo largo de las callejuelas empedradas de Sintra, por ejemplo, es posible encontrar varios almacenes donde comprarlas.
Portugal fue elegido como el mejor destino turístico del mundo, en los premios World Travel Awards 2018, galardón del cual también fue merecedor en 2017. Según datos de Turismo de Portugal, el total de ingresos por esta actividad aumentó un 9,6% en 2018 respecto a 2017 (16 600 millones de euros).

SOL, ARENA, PASTELITOS Y SARDINAS A LA PLANCHA

Prepárate para recorrer una ciudad de 28 grados centígrados, cuando el sol se refleja sobre el río Tajo y la brisa vera-niega barre la superficie del agua. Lisboa está al norte del país y, tanto como Oporto, tiene una gran importancia. Brillante, con historia y monumentos para recorrer; lo que más te va a enamorar son sus fachadas de azulejo. Lisboa es la ciudad blanca y Oporto, la conocida por el vino.
Si la recorres al despertar, toma el tranvía 28 y dirígete a desayunar en una de las pastelerías más famosas del lugar: Pastéis de Belém. Sobre la mesa, café con pastelitos bañados en canela, cuya receta fue ideada por un monje del Monasterio de los Jerónimos y que hoy se transmite bajo secreto de confesión.
Bien desayunado tendrás fuerzas para recorrer 250 kilómetros al sur y llegar a las playas de la región de Algarve, destino veraniego del país. O seguir la carretera que bordea la costa, hasta llegar a Cascais y Estoril, que se juntan en apenas media hora de viaje; báñate en la Praia da Rainha y la Praia da Conceição. Para almorzar, aprovecha la vista al mar y las cotizadas sardinas a la plancha, con papa cocida, pimiento, aceite de oliva y vino blanco bien frío.
Al mar se lo disfruta por las noches. Si eres amante de las apuestas, no pierdas la oportunidad de conocer el Casino de Estoril, el más grande de Europa y donde el Agente 007 sedujo a las mujeres más bellas; está ubicado frente a la hermosa playa de Tamariz. Si quieres algo más relajado, recorre la playa de la Duquesa, junto al palacete de los Duques de Palmela.

EL VERANO EN GRANDES PALACIOS

Sintra es el escenario del Palacio da Pena, un cuento que lo tienes que vivir. Después de la primera comida de la maña-a, visítalo y conoce una de las siete maravillas oficiales del país. Fue edificado en el siglo XIX por Fernando II para vacacionar con la familia real e inspirado en los estilos manuelino y morisco. Muy, pero muy cerca de allí, está el Palacio da Pena, otro sitio lleno de luz. Es una mansión gótica rodeada de jar-dines, grutas y lagos. El punto más conocido es el Pozo de la Iniciación, con una galería subterránea a la que se accede por una escalera en espiral.
Seguro tanto encanto te dio hambre, entonces, degusta el bacalao. Un refrán portugués dice que hay más recetas con bacalao que días tiene el año. Lo puedes pedir desmenuzado y en deliciosas croquetas, que son doradas y crujientes por fuera y blandas por dentro. Te lo sirven con arroz o ensalada; y para refrescarte, toma un ginjinha, licor hecho con morello —variedad de cerezas ácidas—.
Al caer la noche, puedes disfrutar de una ciudad tranquila, que con el paso de las horas se va quedando vacía de aglomeraciones. Descansa en El Palácio de Seteais, que se ha transformado en un lujoso hotel. La noche puede alargarse con una visita a los terrenos forestados de la Vila Sassetti y el Penedo de Amizade, unos acantilados increíbles; al fin, estás de vacaciones y no tienes prisa en acostarte.

EL VINO Y LA VENECIA DE PORTUGAL

En Oporto, conocida por su vino, puedes desayunar francesinha: sándwich de jamón de york y triple queso; se le añade una tras otra las lonchas de carne y se le echa mucha salsa encima, similar a la francesa croque monsieur. Después de comer, recorre el distrito de Ribeira, con sus fachadas centenarias, callejuelas de-lineadas y gran ambiente. Mientras caminas, cruza el puente Don Luis I, el ícono de la ciudad para tomar una copa de vino con vista al río Duero, que lo puedes conocer en un crucero fluvial.
Por un camino que dura media hora, llegas a Aveiro, la Venecia de Portugal; caracterizada por sus canales para transportar sal y moliços, un fertilizante extraído de la ría de Aveiro, y porque, sobre sus aguas, se transportan góndolas llamadas moliceiros. Almuerza un cocido tradicional si te gusta la carne. Este plato incluye pollo, ternera, cerdo y embutido de cerdo; también lleva verduras, como zanahoria cocida y col. Con el agua que se usa para hervir los ingredientes, se prepara el arroz; lo puedes acom-pañar con la tradicional cerveza Sagres.
Amarante, ubicada cerca de Oporto, te recibe con sus castillos y el puente de San Gonzalo. Y para terminar el día, realiza una excursión por Guimarães y su encantador centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad.

TOMA EN CUENTA PARA TU VAJE

  • Es un país muy festivo cuando llega el verano. Las celebraciones se inician en mayo, cuando los estudiantes de la Universidad de Coimbra festejan el fin de curso con festivales, conciertos y exposiciones. En junio, en cambio, hay la Fiesta de Santo António, el patrono de Lisboa, y la de San Juan. En julio, el mercado medieval de Obidos ofrece 10 días de típica fiesta medieval.
  • No solo puedes visitar las playas, los parques y las reservas naturales, también te abren sus puertas en este verano: Peneda-Gerês, reserva catalogada como parque nacional, donde se crían especies; el Parque de Montesinho, donde se mantiene el modo de vida rural con aldeas comunitarias; y el Parque Nacional do Douro Internacional, cuyos profundos valles forman desfiladeros donde anidan aves de rapiña.