EL HOTEL DEL SIGLO XXII

Escapadas a la luna, cenas impresas en 3d, píldoras de comida rápida, habitaciones mutantes, gimnasios que transportan virtualmente al huésped, hoteles en las cumbres de montañas, asistentes holográficos son algunas tendencias en el hospedaje del próximo siglo, según una conocida cadena hotelera.

POR: RICARDO SEGURA / EFE

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¿Quién habría predicho hace 100 años que los hoteles tendrían aire acondicionado, televisores en la habitación y un sistema de reservas computarizado? ¿Alguien imaginó en el siglo XVIII que los huéspedes podrían abrir las puertas de sus habitaciones o con-trolar la calefacción y la iluminación mediante un teléfono inteligente? Es poco probable.
Conrad Hilton tampoco había previsto estos avances pioneros en materia de hospedaje, cuando se inició en 1919 con el Mobley Hotel en Cisco (Texas), los cuales más adelante incorporaría en su propia cadena hotelera. Ahora, un siglo después de aquella inauguración, la cadena tiene 5700 hoteles en 113 países y quiere echar un vistazo al futuro anticipando las tendencias hoteleras. La idea es imaginar qué innovaciones tecnológicas esperarán a los huéspedes que se registren en sus hoteles en el siglo XXII. Una de las predicciones más impactantes de los expertos de esta firma internacional y del futurista Gerd Leonhard, descritas en el informe Hilton 100, checking into 2119, se refiere a las localizaciones.

UN VISTAZO AL SORPRENDENTE MUNDO DE 2119
Este informe imagina un mundo donde serán habituales las escapadas al Sistema Solar y en el que algunos hoteles habrán migrado a otros planetas. Otros se situarán en lo alto de las montañas, para mantenerse a salvo de la subida del nivel de los mares por el cambio climático.
La vida humana en Marte, las excursiones a pie por la Luna y los viajes a lejanas islas flotantes en el mar serán usuales y los hoteles se adaptarán a esos nuevos entornos, según Hilton. La sofisticación de los avances tecnológicos, sumada a la modificación de las condiciones ambientales, hará posible situar hoteles en medio de desiertos poco explorados y que antes eran inhabitables; de cualquier manera, ofrecerán belleza, recreación y novedad al viajero, añade.
Este informe predice que la tecnología, entre ella la conexión a Internet de todo tipo de dispositivos y máquinas de uso cotidiano, permitirá que los hoteles del futuro sean personalizados y que cada uno de sus espacios, instalaciones y mobiliarios se actualicen continuamente, para responder a las necesidades de los individuos al instante. Así, cada accesorio y equipamiento actualizará su diseño de forma inmediata, para satisfacer las preferencias del visitante: una hamaca se transformará en un confortable colchón o la habitación se convertirá en una zona de relax para darse un baño a la temperatura ideal.
También anticipa que, gracias a los microchips electrónicos implantados debajo de la piel, los huéspedes podrán controlar —de forma inalámbrica— la configuración de los servicios, como la temperatura, la iluminación y hasta el entretenimiento de su habitación.
La cadena hotelera afirma que, en un mundo repleto de inteligencia artificial, el contacto humano y el toque personal serán más decisivos y buscados que nunca; por lo tanto, la tecnología liberará tiempo para que el personal del hotel se centre en ayudar a los huéspedes a conectarse entre sí.

EL TIEMPO FUERA DE LÍNEA SERÁ UN NUEVO LUJO
La sostenibilidad medioambiental se integrará en todo lo relativo al diseño de un hotel, desde cúpulas a prueba de las inclemencias meteorológicas fomentadas por el cambio climático, hasta edificios construidos con los deshechos plásticos recuperados de los océanos.
En 2119, se prevé que los hoteles gestionen —al igual que un ayuntamiento o municipio— algunos recursos de las áreas geográficas que atienden, para preservar la cultura y la naturaleza de aquellos lugares, con servicios como el funcionamiento de granjas de insectos o cultivos hidropónicos verticales (en agua, sin tierra), que serán fuente de alimento para la comunidad.
Los menús hoteleros incluirán platos a base de plantas y algunas fuentes proteicas sorprendentes, como la salsa boloñesa de escarabajos, el pastel de plancton, las brochetas de oruga o el pastel de algas “terciopelo verde”. Además, las cenas y el servicio a la habitación incluirán platos personalizados y moldeados mediante impresoras 3D. Los chefs dispondrán de datos sobre las características corporales y el estado de salud de sus comen-sales, para poder elaborar comidas basadas en sus preferencias, necesidades médicas y requisitos nutricionales. A los viajeros ocupados se les podrán servir cápsulas de comida rápida nutritiva, con la combinación de sabores que desee.
Otra innovación prevista para el siglo XXII serán los gimnasios con tecnologías digitales, capaces de simular distintos escenarios de forma envolvente y realista. Será posible, por ejemplo, practicar natación en una piscina intentando superar a una tortuga marina virtual o escalar una recreación digitalizada del Everest. El movimiento del cuerpo humano durante los ejercicios generará una energía que será captada por distintos sistemas y se reconvertirá en electricidad, para contribuir al abastecimiento de energía eléctrica del establecimiento y reducir el impacto ambiental. Además, los huéspedes podrán obtener recompensas en función de los objetivos de entrenamiento que alcancen. Quienes utilicen estas salas futuristas de fitness podrán hacer un seguimiento de sus entrenamientos y retomar-los donde los dejaron la última vez, ya que quedarán registrados digitalmente. Contarán con entrenadores personales holográficos, presentes mediante imágenes tridimensionales en movimiento, que podrán interactuar y hablar con los huéspedes.
“Los huéspedes crearán la experiencia física que deseen, sin que sus actividades se vean restringidas por el equipamiento o el espacio. Por ejemplo, podrán efectuar una caminata por la selva o practicar yoga en un iceberg, gracias a los dispositivos de realidad virtual controlados por el pensamiento, que los trans-portarán, al instante, al lugar donde deseen, en la Tierra u otro planeta”. Hilton prevé, finalmente, que en el futuro el tiempo offline —sin estar conectado a una red digital o a un sistema de comunicación— se convertirá en un nuevo lujo. Los clientes buscarán más momentos de tiempo libre de tecnología y uno de los retos de la industria hotelera será atender la interacción humana en un mundo cada vez más centrado en la tecnología.