EL DESFÍO Y LA ESPERANZA ANTE LA INFERTILIDAD

Cada vez son más las parejas que recurren a los tratamientos de fertilidad para tener al bebé tan deseado. ¿Qué tipos de técnicas existen para lograr el embarazo?

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Si estás luchando contra la infertilidad y necesitas ayuda para lograr un embarazo, existen tratamientos de fertilidad que pueden aumentar tus posibilidades de tener un bebé.
“La infertilidad es un problema médico que afecta a, aproximadamente, entre el 12 y 15% de las parejas en edad reproductiva. Las parejas menores de 30 años deben buscar consejo médico si no se han embarazado después de un año de intentos sin ningún tipo de protección. Para parejas mayores de 30 años, este tiempo de espera se reduce a seis meses, ya que la edad es un factor importante e influyente en los buenos resultados”. Así lo menciona el Dr. Medardo Blum Narváez, director del Instituto Nacional de Investigaciones de la Infertilidad y Esterilidad, institución pionera en fertilización in vitro en Ecuador desde hace 30 años, acreditado por La Red Latinoamericana de Reproducción Asistida. Los prime-ros bebés en Ecuador por fertilización in vitro nacieron el 19 de febrero de 1992.
Sin embargo, gracias a la tecnología, hay muchas maneras de ayudar a las personas con toda clase de problemas de fertilidad. Las mejores opciones para ti dependen de tu situación personal y de la causa de tu problema para concibir. A veces solo una de las personas de la pareja necesita tratamiento; otras, ambos han de usar una combinación de métodos.
A menudo, los tratamientos de fertilidad incluyen medicamentos que estimulan las hormonas y la ovulación, a veces combinados con procedimientos quirúr-gicos menores. La tecnología de reproducción asistida abarca varias clases de mecanismos que te pueden ayu-dar a tener un bebé: facilita que un espermatozoide fe-cunde un óvulo y contribuye a que este se implante en el revestimiento uterino.
Hablar con un médico especialista en embarazo o in-fertilidad puede ayudarte a decidir cuál es el tratamiento más adecuado para ti. Tu médico de cabecera o tu ginecólogo te pueden derivar a un especialista en fertilidad.