COPA AMÉRICA: ¡AL CABO QUE NI QUERÍA!

POR: ESTEBAN MICHELANA

POR: ESTEBAN MICHELANA

Hace 17 años, cuando la Tri se clasificó a su primer mundial, la gesta se sostuvo en momentos épicos: el paisa sufre una descompensación que lo derriba a una camilla en el crucial triunfo ante perú, en lima. Álex asume, la corrida y el golazo del Tin.

Bolillo baleado en Guayaquil. Una delegación viaja a Colombia para que regrese, hay canciones para eso: él vuelve con las secuelas de la agresión en el rostro, el hincha lo recibe ni qué Mesías. Bolillo parte en dos la historia futbolera y lo logra.
Momentos que permanecen en la memoria del ecuatoriano que se ilusionó con un país distinto, construido entre todos, replicando los valores del generoso equipo guerrero que Hernán logró insta-lar en la mente de los pioneros.
Nada de esto se valoró a la hora de, a hurtadillas, sellar su regreso. Una fallida jugarreta política de un fracasado Villacís, pensando en su reelección para la FEF: a meses de su salida, endosa semejante incómoda decisión a Francisco Egas, inmovilizado ante hechos consumados.
El clima pesado, el entorno sucio, la cancha inclinada, el cielo cayéndose. Hernán asume cuando todo se volvió nada: ¡Dale nomás, bien nos ha de ir!
Pues nos va turro. La truculencia que contamina el retorno de Hernán lastima al mismo irreconocible DT: confuso, incómodo, disminuido, malgenio, desconcentrado y errático. Su verso devino en cantinfladas que erosionan la poquita fe que sobrevive al tema.
Que quiero microciclos, que esa vaina no son microciclos. Que a la Copa América vamos a aprender, que hay unos ignorantes que ya aprendieron y se las saben todas. Que mi contrato no dice Copa América, pero que vamos a salir campeones; que eso se lo aprendió a Jorge Célico, Campeón Sudamericano Sub 20. Que va a los estadios cuando na-die le ve. (¡?)
¡No joda mijo! La ninguneada copa a la vuelta y no está claro ni siquiera cómo mismo vamos: si en modo “dale nomás” o con el rigor para hacer de ella el escenario para ensayar ese recambio urgente y encarar eliminatorias con opciones.
Esta última opción demandaba un arduo y pro-lijo trabajo que no se ha visto, una suma de resulta-dos y conclusiones que no existen. ¡Y ahoraaa! Los referentes, descontinuados; a los nuevos, la Tri no les engancha.
Para las largas eliminatorias y un eventual Mundial —diciembre de 2022—, un Antonio Valencia ya sumará 36 años, un Noboa, 37, y Achilier, 37. El nerviosismo enreda: mañana es el examen final y ni hemos visto el cuestionario.
A Egas le chantaron la cuenta: los efectos de una decisión de la que no participó. ¿Esperar que no haya un resultado “saca técnicos”? ¿O que se dé y hacer los deberes como Dios manda? Suerte para Hernán, que puede ser la primera víctima de esta suma tóxica. Y por ahí, cuando nos revienten vaya y, en modo Chavo del 8, se consagre con un: ¿Copa América? ¡Al cabo que ni quería! ¡Elé!