LOS TRES MAGOS DESCONOCIDOS

POR: RICARDO SEGURA / EFE

De ellos en realidad solo sabemos que los mencionó mateo en su evangelio, pero la tradición ha hecho maravillas con esos pocos datos, señala el doctor en Psicología y periodista de investigación, Pepe Rodríguez

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Melchor, Gaspar y Baltasar, los Tres Hombres Sabios, los Reyes Magos, sus Majestades de Oriente o simplemente “los magos”. A los tres hombres que se guiaron por una estrella para llegar hasta Belén y adorar al Niño Jesús, se los conoce por dis-tintos nombres aunque todos saben quiénes son, sobre todo los niños.
Estos personajes llegan cada año cargados de regalos, pero también de numerosos secretos, como una serie de aspectos poco conocidos sobre su tan cambiante como agitada existencia. “De ellos en realidad solo sabemos que los mencionó Mateo en su Evangelio, pero la tradición ha hecho maravillas con esos pocos datos”, señala el doctor en Psicología y periodista de investigación, Pepe Rodríguez (http://www.pepe-rodriguez.com), autor de mitos y tradiciones de la Navidad.
La Adoración de los Reyes Magos ha sido una de las escenas más celebradas por la iconografía religiosa hasta el siglo XVII y ha sido la fiesta infantil por excelencia durante parte del siglo XIX, el XX y el actual XXI, según Rodríguez, pero en la historia de estos personajes hay más enigmas que certezas. Son “tan celebrados como desconocidos, y su trayectoria histórica merece un capítulo aparte”, enfatiza este investigador.

Cuando no eran tres ni tampoco reyes
En el Evangelio de Mateo (Mt.2,1-12) se cuenta una serie de hechos sobre uno magos que llegaron del Oriente a Jerusalén, una vez nacido Jesús en Belén de Judá· en los días del rey Herodes, explica Rodríguez. “Si releemos esos versículos concluiremos que de esos magos solo conocemos que eran varios, visitaron a Herodes, adoraron al Niño Jesús ofreciéndole presentes y que tuvieron un sueño que les hizo regresar a alguna parte por otro camino también desconocido”, añade. Según Pepe Rodríguez no hay forma alguna de saber cosas tan elementales como pueden ser su número, edad, aspecto, raza, nombre, atuendo, estatus o procedencia, ni responder a estas preguntas: ¿cómo pasaron de magos a reyes?, ¿magos de qué?, ¿reyes por qué y de dónde?
“En el texto de Mateo no se responde a nada de esto, tam-poco en el resto del Nuevo Testamento, ni en las crónicas históricas de la Época. ¿De dónde salieron, pues Melchor, Gaspar y Baltasar? Gracias a la afirmaciones de los teólogos y padres de la Iglesia: Orígenes (hacia184-hacia 254) y Tertuliano (160-220), la cristiandad se encontró en los primeros siglos de nuestra era con tres reyes, que no magos, a los que se denominó “Reyes Magos”, para casar la tradicional nomenclatura de Mateo con su supuesta personalidad real”, apunta.

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Sus nombres en el siglo VI
En el texto Excerptiones Patrum, que es atribuido al anglosajón Beda el Venerable (673-735), un doctor de la Iglesia, se lee que el primero de los magos fue un anciano llamado Melchor; el segundo fue un joven imberbe llamado Gaspar; y el tercero fue un hombre de tez morena llamado Baltasar, según explica Rodríguez en su libro. “Por otro lado, hacia el año 845, el Liber Pontificalisí de Agnelo de Rávena (Italia), es citado a menudo como el primer texto en que aparecen los tres nombres. Agnelo habla de Melchior, Caspar y Balthasar que, respectivamente, ofrecieron mirra, oro e incienso”, añade el periodista e investigador.

Baltasar fue negro a partir del siglo XVI
“Del talento de los grandes pintores, que trabajaron bajo el mecenazgo de los Médicis en Florencia, nacieron representaciones de los tres Reyes Magos bastante diferentes entre sí, pero todos coincidieron en un mismo aspecto: los tres personajes eran de raza blanca; y en el siglo XV no existía ninguno de ellos que fuese negro”, señala Rodríguez. “Sin embargo, a partir del siglo siguiente, en todas las representaciones de “La Adoración de los Magos” ya se adjudicó a Baltasar la raza negra”, apunta.
“Pese a que en el siglo VII el texto de Beda el Venerable, que algunos fechan en el siglo XII, describió a Baltasar como de tez morena, y a que diversas tradiciones de las Iglesias orientales tenían por etíope a uno de los reyes, el peso de la tradición que fijaba el origen de los magos en Persia, impidió hasta finales del siglo XV imaginar un cambio de raza para este rey”, señala.

La fiesta del 6 de enero, primero en Oriente
“A principios del siglo III, las Iglesias orientales, coincidiendo con el día de la celebración pagana del nacimiento del dios griego Aiún, instauraron la fiesta de la Epifanía”, explica Rodríguez. “Esa jornada, el 6 de enero, los cristianos orientales no solo conmemoraban el natalicio de Jesús, sino también su bautismo, su primer milagro y la Adoración de los magos persas”.
“En Occidente, en cambio, no comenzó a celebrarse la adoración de los magos hasta el siglo V y entonces se decidió separar ambas festividades, y se reservó el 6 de enero para con-memorar la Epifanía, la manifestación de Jesús-Cristo al mundo a través de los magos de Oriente, su bautizo en el Jordán y el milagro de las bodas de Caná, indica Rodríguez.